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951

De ver tanto desamparo
El corazón se partía;
Había madre que salía
Con dos; tres hijos o más,
Por delante y por detrás,
Y las maletas vacías.

 


 

952

"Donde irán ?", pensaba yo,
"A perecer de miseria?
Las pobres, si de esta feria
Hablan mal, tienen razón;
Pues hay bastante materia
Para tan justa aflición."

 


 

XXVI

953

Cuando me llegó mi turno
Dije entre mí: "Ya me toca",
Y aunque mi falta era poca
No sé por que me asustaba;
Les asiguro que estaba
Con el Jesús en Ia boca.

 


 

954

Me dijo que yo era un vago,
Un jugador, un perdido;
Que dende que fí al partido
Andaba de picaflor;
Que había de ser un bandido
Como mi antesucesor.

 


 

955

Puede que uno tenga un vicio
Y que de él no se reforme,
Mas naides esta conforme
Con recebir ese trato:
Yo conocí que era el ñato
Quien le había dao los informes.

 


 

956

Me dentro curiosidá,
Al ver que de esa manera
Tan siguro me dijera
Que jué mi padre un bandido;
Luego, lo habrá conocido,
Y yo inoraba quien era.

 


 

957

Me empeñé en aviriguarlo;
Promesas hice a Jesús;
Tuve por fin una luz
Y supe con alegría
Que era el autor de mis días
El guapo Sargento Cruz.

 


 

958

Yo conocía bien su historia
Y la tenía muy presente:
Sabía que Cruz, bravamente,
Yendo con una partida,
Había jugado la vida
Por defender a un valiente.

 


 

959

Y hoy ruego a mi Dios piadoso
Que lo mantenga en su gloria;
Se ha de conservar su historia
En el corazón del hijo;
El al morir me bendijo
Yo bendigo su memoria.

 


 

960

Yo juré tener enmienda
Y lo conseguí de veras;
Puedo decir ande quiera
Que, si faltas he tenido,
De todas me he corregido
Dende que supe quién era.

 


 

961

El que sabe ser güen hijo
A los suyos se parece;
Y aquel que a su lado crece
Y a su padre no hace honor,
Como castigo merece
De la desdicha el rigor.

 


 

962

Con un empeño costante
Mis faltas supe enmendar;
Todo conseguí olvidar,
Pero, por desgracia mía,
El nombre de Picardía
No me lo pude quitar.

 


 

963

Aquel que tiene güen nombre
Muchos dijustos se ahorra,
Y entre tanta mazamorra
No olviden esta alvertencia:
Aprendí por esperencia
Que el mal nombre no se borra.

 


 

XXVII

964

He servido en la frontera
En un cuerpo de milicias;
No por razón de justicia
Como sirve cualesquiera.

 


 

965

La bolilla me tocó
De ir a pasar malos ratos
Por la facultá del ñato,
Que tanto me persiguió.

 


 

966

Y sufrí en aquel infierno
Esa dura penitencia,
Por una malaquerencia
De un oficial subalterno.

 


 

967

No repetiré las quejas
De lo que se sufre allá:
Son cosas muy dichas ya
Y hasta olvidadas, de viejas.

 


 

968

Siempre el mesmo trabajar,
Siempre el mesmo sacrificio,
Es siempre el mesmo servicio,
Y el mesmo nunca pagar.

 


 

969

Siempre cubiertos de harapos,
Siempre desnudos y pobres,
Nunca le pagan un cobre
Ni le dan jamás un trapo.

 


 

970

Sin sueldo y sin uniforme
Lo pasa uno aunque sucumba:
Confórmese con la tumba;
Y si no... no se conforme.

 


 

971

Pues si usté se ensoberbece
O no anda muy voluntario,
Le aplican un novenario
De estacas... que lo enloquecen.

 


 

972

Andan como pordioseros
Sin que un peso los alumbre,
Porque han tomao la costumbre
De deberle años enteros.

 


 

973

Siempre hablan de lo que cuesta;
Que allá se gasta un platal:
!Pues yo no he visto ni un rial
En lo que duró la fiesta!

 


 

974

Es servicio estrordinario
Bajo el jusil y la vara,
Sin que sepamos qué cara
Le ha dao Dios al Comisario.

 


 

975

Pues si va a hacer la revista
Se vuelve como una bala:
Es lo mesmo que luz mala
Para perderse de vista;

 


 

976

Y de yapa cuando va,
Todo parece estudiao:
Van con meses atrasaos
De gente que ya no está;

 


 

977

Pues si adrede que lo hagan,
Podrán hacerlo mejor:
Cuando cai, cai con la paga
Del contingente anterior;

 


 

978

Porque son como sentencia
Para buscar al ausente,
Y el pobre que está presente
Que perezca en la endigencia;

 


 

979

Hasta que, tanto aguantar
El rigor con que lo tratan
O se resierta, o lo matan,
O lo largan sin pagar.

 


 

980

De ese modo es el pastel,
Porque el gaucho -ya es un hecho-
No tiene ningún derecho,
Ni naides vuelve por él.

 


 

981

!La gente vive marchita!
Si viera cuando echan tropa:
Les vuela a todos la ropa
Que parecen banderitas.

 


 

982

De todos modos lo cargan,
Y al cabo de tanto andar,
Cuando lo largan, lo largan
Como pa echarse a la mar.

 


 

983

Si alguna prenda le han dao
Se la vuelven a quitar:
Poncho, caballo, recao,
Todo tiene que dejar.

 


 

984

Y esos pobres infelices,
Al volver a su destino,
Salen como unos Longinos
Sin tener con que cubrirse.

 


 

985

A mí me daba congojas
El mirarlos de ese modo,
Pues el más aviao de todos
Es un perejil sin hojas.

 


 

986

Aura poco ha sucedido,
Con un invierno tan crudo,
Largarlos a pie y desnudos
Pa volver a su partido.

 


 

987

Y tan duro es lo que pasa
Que, en aquella situación,
Les niegan un mancarrón
Para volver a su casa.

 


 

988

!Lo tratan como a un infiel!
Completan su sacrificio
No dándole ni un papel
Que acredite su servicio.

 


 

989

Y tiene que regresar
Más pobre de lo que jué;
Por supuesto, a la mercé
Del que lo quiere agarrar.

 


 

990

Y no averigüe después
De los bienes que dejó:
De hambre, su mujer vendió
por dos lo que vale diez.

 


 

991

Y como están convenidos
A jugarle manganeta,
A reclamar no se meta,
Porque ése es tiempo perdido.

 


 

992

Y luego, si a alguna estancia
A pedir carne se arrima,
Al punto le cain encima
Con la ley de la vagancia.

 


 

993

Y ya es tiempo, pienso yo,
De no dar más contingente:
Si el Gobierno quiere gente,
Que la pague y se acabó.

 


 

994

Y saco así en conclusión,
En medio de mi inorancia,
Que aquí el nacer en estancia
Es como una maldición.

 


 

995

Y digo, aunque no me cuadre
Decir lo que naides dijo:
La Provincia es una madre
Que no defiende a sus hijos.

 


 

996

Mueren en alguna loma
En defensa de la ley,
O andan lo mesmo que el güey,
Arando pa que otros coman.

 


 

997

Y he de decir ansí mismo
Porque de adentro me brota
Que no tiene patriotismo
Quien no cuida al compatriota.

 


 

XXVIII

998

Se me va por donde quiera
Esta lengua del demonio.
Voy a darles testimonio
De lo que vi en la frontera.

 


 

999

Yo sé que el único modo,
A fin de pasarlo bien,
Ee decir a todo: Amén,
Y jugarle risa a todo.

 


 

1000

El que no tiene colchón
En cualquier parte se tiende:
El gato busca el jogón
Y ese es mozo que lo entiende.

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