Paginas del Martin Fierro 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 -13 - 14 - 15 - 16 - 17 - 18 -19 - 20 -21 - 22 -23 - 24

901

Y esto digo claramente
Porque he dejao de jugar;
Y le puedo asigurar,
Como que fuí del oficio:
Más cuesta aprender un vicio
Que aprender a trabajar.

 


 

 

 

XXIII

 

902

Un nápoles mercachifle
Que andaba con un arpista,
Cayó también en la lista
Sin dificultá ninguna:
Lo agarré a la treinta y una
Y le daba bola vista.

 


 

903

Se vino haciendo el chiquito,
Por sacarme esa ventaja;
En el pantano se encaja,
Aunque robo se le hacía;
Lo cegó Santa Lucía
Y desocupó las cajas.

 


 

904

!Lo hubieran visto afligido
Llorar por las chucherías!
"Me gañao con picardía",
Decía el gringo y lagrimiaba,
Mientras yo en un poncho alzaba
Todita su mercheria.

 


 

905

Quedó allí aliviao del peso
Sollozando sin consuelo;
Había caido en el anzuelo,
Tal vez porque era domingo,
Y esa calidá de gringo
No tiene santo en el cielo.

 


 

906

Pero poco aproveché
De fatura tan lucida;
El diablo no se descuida,
Y a mí me seguía la pista
Un ñato muy enredista
Que era Oficial de partida.

 


 

907

Se me presentó a esigir
La multa en que había incurrido,
Que el juego estaba prohibido,
Qus iba a llevarme al cuartel
Tuve que partir con él
Todo lo que había alquirido.

 


 

908

Empecé a tomarlo entre ojos
Por esa albitrariedá;
Yo había ganao, es verdá,
Con recursos, eso sí;
Pero el me ganaba a mí
Fundao en su autoridá.

 


 

909

Decían que por un delito
Mucho tiempo anduvo mal;
Un amigo servicial
Lo compuso con el Juez,
Y poco tiempo después
Lo pusieron de Oficial.

 


 

910

En recorrer el partido
Continuamente se empleaba;
Ningún malevo agarraba,
Pero traia en un carguero
Gallinas, pavos, corderos
Que por ahi recoletaba.

 


 

911

No se debía permitir
El abuso a tal estremo.
Mes a mes hacía lo mesmo,
Y ansí decía el vecindario:
"Este ñato perdulario
Ha resucitao el diezmo."

 


 

912

La echaba de guitarrero
Y hasta de concertador:
Sentao en el mostrador
Lo hallé una noche cantando
Y le dije: "Co...mo...quiando
Con ganas de oir un cantor."

 


 

913

Me echó el ñato una mirada
Que me quiso devorar,
Mas no dejó de cantar
Y se hizo el desentendido;
Pero ya había conocido
Que no lo podía pasar.

 


 

914

Una tarde que me hallaba
De visita... vino el ñato,
Y para darle un mal rato
Dije juerte: "Ña...to...ribia,
No cebe con la agua tibia",
Y me la entendió el mulato.

 


 

915

Era todo en el Juzgao,
Y como que se achocó,
Ahi no más me contestó:
"Cuanto el caso se presiente
Te he de hacer tomar caliente,
Y has de saber quién soy yo."

 


 

916

Por causa de una mujer
Se enredó más la cuestión;
Le tenía el ñato afición;
Ella era mujer de ley,
Moza con cuerpo de güey,
Muy blanda de corazón.

 


 

917

La hallé una vez de amasijo;
Estaba hecha un embeleso,
Y le dije: "Me intereso
En aliviar sus quehaceres,
Y ansí, señora, si quiere
Yo le arrimaré los gutildeos."

 


 

918

Estaba el ñato presente
Sentado como de adorno;
Por evitar un trastorno
Ella, al ver que se dijusta,
Me contestó: "Si usté gusta,
Arrímelos junto al horno."

 


 

919

Ahi se enredó la madeja
Y su enemistá conmigo;
Se declaró mi enemigo,
Y, por aquel cumplimiento,
Ya sólo buscó el momento
De hacerme dar un castigo.

 


 

920

Yo vía que aquel maldito
Me miraba con rencor,
Buscando el caso mejor
De poderme echar el pial;
Y no vive más el lial
Que lo que quiere el traidor.

 


 

921

No hay matrero que no caiga,
Ni arisco que no se amanse;
Ansí, yo, dende aquel lance,
No salía de algún rincón,
Tirao como el San Ramón
Después que se pasa el trance.

 


 

XXIV

922

Me le escapé con trabajo
En diversas ocasiones;
Era de los adulones;
Me puso mal con el Juez;
Hasta que al fin una vez
Me agarró en las eleciones.

 


 

923

Ricuerdo que esa ocasión
Andaban listas diversas;
Las opiniones dispersas
No se podían arreglar:
Decían que el Juez, por triunfar,
Hacía cosas muy perversas.

 


 

924

Cuando si riunió la gente
Vino a proclamarla el ñato,
Diciendo con aparato
"Que todo andaría mal,
Si pretendía cada cual
Votar por un candilato."

 


 

925

Y quiso al punto quitarme
La lista que yo llevé,
Mas yo se la mesquiné,
Y ya me gritó: "!Anarquista!
Has de votar por la lista
Que ha mandao el Comiqué."

 


 

926

Me dió verguenza de verme
Tratado de esa manera;
Y como si uno se altera
Ya no es fácil que se ablande,
Le dije: "Mande el que mande,
Yo he de votar por quien quiera.

 


 

927

"En las carpetas de juego
Y en la mesa eletoral,
A todo hombre soy igual,
Respeto al que me respeta,
Pero el naipe y la boleta
Naides me lo ha de tocar."

 


 

928

Ahi no más ya me cayó
A sable la polecía;
Aunque era una picardía
Me decidí a soportar,
Y no los quise peliar
Por no perderme ese día.

 


 

929

Atravesao me agarró
Y se aprovechó aquel ñato;
Dende que sufrí ese trato
No dentro donde no quepo;
Fi a jinetiar en el cepo
Por cuestión de candilatos

 


 

930

Injusticia tan notoria
No la soporté de flojo;
Una venda de mis ojos
Vino el suceso a voltiar:
Vi que teníamos que andar
Como perro con tramojo.

 


 

931

Dende equellas eleciones
Se siguió el batiburrillo;
Aquél se volvió un ovillo
Del que no había ni noticia,
!Es señora la justicia..
Y anda en ancas del mas pillo!

 


 

XXV

932

Después de muy pocos dias,
Tal vez por no dar espera
Y que alguno no se juera,
Hicieron citar la gente,
Pa riunir un contingente
Y mandar a la frontera.

 


 

933

Se puso arisco el gauchaje:
La gente está acobardada;
Salió la partida armada
Y trujo como perdices
Unos cuantos infelices
Que entraron en la voltiada.

 


 

934

Decía el ñato con soberbia:
!Esta es una gente indina;
Yo los rodié a la sordina:
No pudieron escapar;
Y llevaba orden de arriar
Todito lo que camina."

 


 

935

Cuando vino el Comendante
Dijeron: "!Dios nos asista!"
Llegó les clavó la vista
(Yo estaba haciendome el zonzo);
Le echó a cada uno un responso
Y ya lo plantó en la lista.

 


 

936

"!Cuadráte!", le dijo a un negro.
"Te estás haciendo el chiquito,
Cuando sos el más maldito
Que se encuentra en todo el pago.
Un servicio es el que te hago,
Y por eso te remito."

 


 

A OTRO

937

"Vos no cuidás tu familia
Ni le das los menesteres;
Visitás otras mujeres,
Y es preciso, calavera,
Que aprendás en la frontera
A cumplir con tus deberes."

 


 

A OTRO

938

"Vos también sos trabajoso;
Cuando es preciso votar
Hay que mandarte llamar
Y siempre andás medio alzao;
Sos un desubordinao,
Y yo te voy a filiar."

 


 

A OTRO

939

"Cuanto tiempo hace que vos
Andás en este partido?
Cuantas veces has venido
A la citación del Juez?
No te he visto ni una vez:
Has de ser algún perdido."

 


 

A OTRO

940

"Este es otro barullero
Que pasa en la pulpería
Predicando noche y día
Y anarquizando a la gente:
Irás en el contingente
Por tamaña picardía."

 


 

A OTRO

941

"Dende la anterior remesa
Vos andás medio perdido;
La autoridá no ha podido
Jamás hacerte votar:
Cuando te mandan llamar
Te pasás a otro partido."

 


 

A OTRO

942

"Vos siempre andas de florcita:
No tenés renta ni oficio;
No has hecho ningún servicio;
No has votado ni una vez.
!Marchá!... para que dejés
De andar haciendo perjuicio."

 


 

A OTRO

943

"Dame vos tu papeleta:
Yo te la voy a tener.
Esta queda en mi poder;
Despúes la recogerás,
Y ansí, si te resertás,
Todos te puedan prender."

 


 

A OTRO

944

"Vos, porque sos ecetuao,
Ya te querés sulevar;
No vinistes a votar
Cuando hubieron eleciones;
No te valdrán ececiones:
!Yo te voy a enderezar! "

 


 

945

Y a éste por este motivo
Y a otro por otra razón,
Toditos, en conclusión,
Sin que escapara ninguno,
Jueron pasando uno a uno
A juntarse en un rincón.

 


 

946

Y allí las pobres hermanas,
Las madres y las esposas
Redamaban cariñosas
Sus lágrimas de dolor;
Pero gemidos de amor
No remedian estas cosas.

 


 

947

Nada importa que una madre
Se desespere o se queje,
Que un hombre a su mujer deje
En el mayor desamparo;
Hay que callarse, o es claro
Que lo quiebran por el eje.

 


 

948

Dentran despúes a empeñarse
Con este o aquel vecino;
Y, como en el masculino,
El que menos corre, vuela,
Deben andar con cautela
Las pobres, me lo imagino.

 


 

949

Muchas al Juez acudieron,
Por salvar de la jugada;
El les hizo una cuerpiada,
Y, por mostrar su inocencia,
Les dijo: "Tengan pacencia
Pues yo no puedo hacer nada."

 


 

950

Ante aquella autoridá
Permanecían suplicantes,
Y, después de hablar bastante,
"Yo me lavo"; dijo el Juez,
"Como Pilatos los pies:
Esto lo hace el Comendante."

Paginas del Martin Fierro 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 -13 - 14 - 15 - 16 - 17 - 18 -19 - 20 -21 - 22 -23 - 24