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1151

Ni el miedo ni la codicia
Es güeno que a uno le asalten,
Ansi, no se sobresalten
Por los bienes que perezcan;
Al rico nunca le ofrezcan
Y al pobre jamás le falten.

 


 

1152

Bien lo pasa, hasta entre pampas,
El que respeta a la gente;
El hombre ha de ser prudente
Para librarse de enojos:
Cauteloso entre los flojos,
Moderado entre valientes.

 


 

1153

El trabajar es la ley,
Porque es preciso alquirir;
No se espongan a sufrir
Una triste situación:
Sangra mucho el corazón
Del que tiene que pedir.

 


 

1154

Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan;
Pues la miseria, en su afán
De perseguir de mil modos,
Llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán.

 


 

1155

A ningún hombre amenacen,
Porque naides se acobarda;
Poco en conocerlo tarda
Quien amenaza imprudente:
Que hay un peligro presente
Y otro peligro se aguarda.

 


 

1156

Para vencer un peligro,
Salvar de cualquier abismo
-Por esperencia lo afirmo-,
Más que el sable y que la lanza
Suele servir la confianza
Que el hombre tiene en si mismo.

 


 

1157

Nace el hombre con la astucia
Que ha de servirle de guía;
Sin ella sucumbiría:
Pero, sigún mi esperencia,
Se vuelve en unos prudencia
Y en los otros picardía.

 


 

1158

Aprovecha la ocasión
El hombre que es diligente;
Y, tenganló bien presente:
Si al compararla no yerro,
La ocasión es como el fierro:
Se ha de machacar caliente.

 


 

1159

Muchas cosas pierde el hombre
Que a veces las vuelve a hallar;
Pero les debo enseñar,
Y es gúeno que lo recuerden:
Si la verguenza se pierde,
Jamás se vuelve a encontrar.

 


 

1160

Los hermanos sean unidos
Porque ésa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea,
Porque, si entre ellos pelean,
Los devoran los de ajuera.

 


 

1161

Respeten a los ancianos:
El burlarlos no es hazaña;
Si andan entre gente estraña
Deben ser muy precavidos,
Pues por igual es tenido
Quien con malos se acompaña.

 


 

1162

La cigüeña, cuando es vieja,
Pierde la vista, y procuran
Cuidarla en su edá madura
Todas sus hijas pequeñas:
Apriendan de las cigüeñas
Este ejemplo de ternura.

 


 

1163

Si les hacen una ofensa,
Aunque la echen en olvido,
Vivan siempre prevenidos;
Pues ciertamente sucede
Que hablará muy mal de ustedes
Aquel que los ha ofendido.

 


 

1164

El que obedeciendo vive
Nunca tiene suerte blanda,
Mas con su soberbia agranda
El rigor en que padece:
Obedezca al que obedece
Y será gúeno el que manda.

 


 

1165

Procuren de no perder
Ni el tiempo ni la vergüenza;
Como todo hombre que piensa,
Procedan siempre con juicio;
Y sepan que ningún vicio
Acaba donde comienza.

 


 

1166

Ave de pico encorvado
Le tiene al robo afición;
Pero el hombre de razón
No roba jamás un cobre,
Pues no es vergúenza ser pobre
Y es vergúenza ser ladrón.

 


 

1167

El hombre no mate al hombre
Ni pelé por fantasía;
Tiene en la desgracia mía
Un espejo en que mirarse;
Saber el hombre guardarse
Es la gran sabiduría.

 


 

1168

La sangre que se redama
No se olvida hasta la muerte;
La impresión es de tal suerte,
Que, a mi pesar, no lo niego,
Cai como gotas de juego
En la alma dei que la vierte.

 


 

1169

Es siempre, en toda ocasión,
El trago el pior enemigo;
Con cariño se los digo,
Recuérdenlo con cuidado:
Aquel que ofiende embriagado
Merece doble castigo.

 


 

1170

Si se arma algun revolutis,
Siempre han de ser los primeros,
No se muestren altaneros,
Aungue la razón les sobre:
En la barba de los pobres
Aprienden pa ser barberos.

 


 

1171

Si entriegan su corazón
A alguna mujer querida,
No le hagan una partida
Que la ofienda a la mujer:
Siempre los ha de perder
Una mujer ofendida.

 


 

1172

Procuren, si son cantores,
El cantar con sentimiento,
Ni tiemplen el estrumento
Por sólo el gusto de hablar,
Y acostúmbrense a cantar
En cosas de jundamento.

 


 

1173

Y les doy estos consejos
Que me ha costado alquirirlos,
Porque deseo dirigirlos;
Pero no alcanza mi cencia
Hasta darles la prudencia
Que precisan pa seguirlos.

 


 

1174

Estas cosas y otras muchas
Medité en mis soledades;
Sepan que no hay falsedades
Ni error en estos consejos:
Es de la boca del viejo
De ande salen las verdades.-

 


 

XXXIII

1175

Después a los cuatro vientos
Los cuatro se dirigieron;
Una promesa se hicieron
Que todos debían cumplir;
Mas no la puedo decir
Pues secreto prometieron.

 


 

1176

Les alvierto solamente
-Y esto a ninguno le asombre,
Pues muchas veces el hombre
Tiene que hacer de ese modo-;
Convinieron entre todos
En mudar allí de nombre.

 


 

1177

Sin ninguna intención mala
Lo hicieron, no tengo duda;
Pero es la verdá desnuda
--Siempre suele suceder--:
Aquel que su nombre muda
Tiene culpas que esconder.

 


 

1178

Y ya dejo el estrumento
Con que he divertido a ustedes;
Todos conocerlo pueden
Que tuve costancia suma:
Este es un botón de pluma
Que no hay quien lo desenriede.

 


 

1179

Con mi deber he cumplido,
Y ya he salido del paso;
Pero diré, por si acaso,
Pa que me entiendan los criollos:
Todavía me quedan rollos
Por si se ofrece dar lazo.

 


 

1180

Y con esto me despido
Sin espresar hasta cuándo;
Siempre corta por lo blando
El que busca lo siguro,
Mas yo corto por lo duro,
Y ansí he de seguir cortando.

 


 

1181

Vive el águila en su nido,
El tigre vive en su selva,
El zorro en la cueva ajena,
Y, en su destino incostante,
Solo el gaucho vive errante
Donde la suerte lo lleva.

 


 

1182

Es el pobre en su orfandá
De la fortuna el desecho,
Porque naides toma a pechos
El defender a su raza:
Debe el gaucho tener casa,
Escuela, iglesia y derechos.

 


 

1183

Y han de concluir algún día
Estos enriedos maaditos;
La obra no la facilito
Porque aumentan el fandango
Los que están, como el chimango
Sobre el cuero y dando gritos.

 


 

1184

Mas Dios ha de permitir
Que esto llegue a mejorar;
Pero se ha de recordar,
Para hacer bien el trabajo,
Que el juego, pa calentar,
Debe ir siempre por abajo.

 


 

1185

En su ley está el de arriba
Si hace lo que le aproveche;
De sus favores sospeche
Hasta el mesmo que lo nombra
Siempre es dañosa la sombra
Del árbol que tiene leche.

 


 

1186

Al pobre, al menor descuido,
Lo levantan de un sogazo,
Pero yo compriendo el caso
Y esta consecuencia saco:
El gaucho es el cuero flaco:
Da los tientos para el lazo.

 


 

1187

Y en lo que esplica mi lengua
Todos deben tener fé;
Ansí; pues, entiendanmé,
Can codicias no me mancho:
No se ha de llover el rancho
En donde este libro esté.

 


 

1188

Permítanme descansar,
!Pues he trabajado tanto!
En este punto me planto
Y a continuar me resisto:
Estos son treinta y tres cantos,
Que es la mesma edá de Cristo.

 


 

1189

Y guarden estas palabras
Que les digo al terminar:
En mi obra he de continuar
Hasta dárselas concluida,
Si el ingenio o si la vida
No me llegan a faltar.

 


 

1190

Y si la vida me falta,
Tenganló todos por cierto
Que el gaucho, hasta en el desierto,
Sentirá en tal ocasión
Tristeza en el corazón,
Al saber que yo estoy muerto.

 


 

1191

Pues son mis dichas desdichas
Las de todos mis hermanos;
Ellos guardaran ufanos
En su corazón mi historia:
Me tendrán en su memoria
Para siempre mis paisanos.

 


 

1192

Es la memoria un gran don,
Calidá muy meritoria;
Y aquellos que en esta historia
Sospechen que les doy palo,
Sepan que olvidar lo malo
También es tener memoria.

 

1193

Mas naides se crea ofendido
Pues a ninguno incomodo,
Y si canto de este modo,
Por encontrarlo oportuno,
No es para mal de ninguno
Sino para bien de todos.

 

Fin
de
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