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101

Era el hijo de un cacique,
Sigun yo lo averigüé;
La verdá del caso jué
Que me tuvo apuradazo,
Hasta que por fin de un bolazo
Del caballo lo bajé.

 


 

102

Ahi no más me tiré al suelo
Y lo pisé en las paletas;
Empezó a hacer morisquetas
Y a mezquinar la garganta...
Pero yo hice la obra santa
De hacerlo estirar la jeta.

 


 

103

Allí quedó de mojón
Y en su caballo salté;
De la indiada disparé,
Pues si me alcanza me mata,
Y al fin me les escapé,
con el hilo de una pata.

 


 

IV


104

Seguiré esta relación,
Aunque pa chorizo es largo:
El que pueda hágase cargo
Como andaría de matrero,
Después de salvar el cuero
De aquel trance tan amargo.

 


 

105

Del sueldo nada les cuento,
Porque andaba disparando;
Nosotros de cuando en cuando
Solíamos ladrar de pobres:
Nunca llegaban los cobres
Que se estaban aguardando.

 


 

106

Y andábamos de mugrientos
Que el mirarnos daba horror;
Les juro que era un dolor
Ver esos hombres,!por cristo!
En mi perra vida he visto
Una miseria mayor.

 


 

107

Yo no tenía ni camisa
Ni cosa que se parezca;
Mis trapos solo pa yesca
Me podían servir al fin...
No hay plaga como un fortín
Para que el hombre padesca.

 


 

108

Poncho, jergas, el apero,
Las prenditas, los botones,
Todo, amigo, en los cantones
Jué quedando poco a poco;
Ya me tenían medio loco
La pobreza y los ratones.

 


 

109

Sólo una manta peluda
Era cuanto me quedaba
La había agenciao a la tabla
Y ella me tapaba el bulto;
Yaguané que alli ganaba
No salía... ni con indulto.

 


 

110

Y pa mejor hasta el moro
Se me jué de entre las manos;
No soy lerdo... pero, hermano,
Vino el Comendante un día
Diciendo que lo quería
-Pa enseñarle a comer grano.-

 


 

111

Afigúrese cualquiera
La suerte de este su amigo,
A pie y mostrando el umbligo,
Estropiao, pobre y desnudo;
Ni por castigo se pudo
Hacerse más mal conmigo.

 


 

112

Ansí pasaron los meses,
Y vino el año siguiente,
Y las cosas igualmente
Siguieron del mesmo modo:
Adrede parece todo
Pa atormentar a la gente.

 


 

113

No teníamos mas permiso,
Ni otro alivio la gauchada,
Que salir de madrugada,
Cuando no habia indio ninguno,
Campo ajuera a hacer boliadas
Desocando los reyunos.

 


 

114

Y cáibamos al cantón
Con los fletes aplastaos,
Pero a veces medio aviaos
Con plumas y algunos cueros,
Que pronto con el pulpero
Los teníamos negociaos.

 


 

115

Era un amigo del jefe
Que con un boliche estaba;
Yerba y tabaco nos daba
Por la pluma de avestruz,
Y hasta le hacía ver la luz
Al que un cuero le llevaba.

 


 

116

Solo tenía cuatro frascos
Y unas barricas vacías,
Y a la gente le vendía
Todo cuanto precisaba...
Algunos creiban que estaba
Allí la proveduría.

 


 

117

!Ah, pulpero habilidoso!
Nada le solia faltar.
!Ahijuna!, para tragar
Tenía un buche de ñandú;
La gente le dió en llamar
-El boliche de virtú.-

 


 

118

Aunque es justo que quien vende
Algún poquito muerda,
Tiraba tanto la cuerda
Que, con sus cuatro limetas
El cargaba las carretas
De plumas, cueros y cerda.

 


 

119

Nos tenía apuntaos a todos
Con más cuentas que un rosario,
Cuando se anunció un salario
Que iban a dar, o un socorro;
Pero sabe Dios qué zorro
Se lo comió al Comisario;

 


 

120

Pues nunca lo vi llegar,
Y al cabo de muchos días
En la mesma pulpería
Dieron una güena cuenta,
Que la gente muy contenta
De tan pobre recibia.

 


 

121

Sacaron unos sus prendas,
Que las tenían empeñadas;
Por sus deudas atrasadas
Dieron otros el dinero;
Al fin de fiesta el pulpero
Se quedó con la mascada.

 


 

122

Yo me arrescosté a un horcón
Dando tiempo a que pagaran,
Y poniendo güena cara
Estuve haciéndome el poyo,
A esperar que me llamaran
Para recibir mi boyo.

 


 

123

Pero ahi me puede quedar
Pegao pa siempre al horcón,
Ya era casi la oración
Y ninguno me llamaba;
La cosa se me ñublaba
Y me dentró comezón.

 


 

124

Pa sacarme el entripao
Vi al Mayor, y lo fí a hablar;
Yo me lo empecé a atracar,
Y como con poca gana
Le dije:--Tal vez mañana
Acabarán de pagar.-

 


 

125

-!Que mañana ni otro dia!-,
Al punto me contestó:
-La paga ya se acabó;
!Siempre has de ser animal!-
Me rai y le dije:-Yo...
No he recebido ni un rial.-

 


 

126

Se le pusieron los ojos
Que se le querían salir,
Y ahi no más volvió a decir
Comiéndome con la vista:
-Y que querés recibir
Si no has dentrao en la lista?-

 


 

127

-Esto sí que es amolar-,
Dije yo pa mis adentros;
-Van dos años que me encuentro
Y hasta aura he visto ni un grullo;
Dentro en todos los barullos
Pero en las listas no dentro.-

 


 

128

Vide el plaito mal parao
Y no quise aguardar más...
Es güeno vivir en paz
Con quien nos ha de mandar;
Y reculando pa atrás
Me le empecé a retirar.

 


 

129

Supo todo el Comendante
Y me llamó al otro día,
Diciéndome que quería
Aviriguar bien las cosas...
Que no era el tiempo de Rosas,
Que aura a naides se debía.

 


 

130

Llamó al cabo y al sargento
Y empezó la indagación:
Si había venido al cantón
En tal tiempo o en tal otro...
Y si había venido en potro,
En reyuno o redomón.

 


 

131

Y todo era alborotar
Al ñudo, y hacer papel;
Conocí que era pastel
Pa engordar con mi guayaca;
Más si voy al Coronel
Me hacen bramar en la estaca.

 


 

132

!Ah, hijos de una...! !la codicia
Ojala les ruempa el saco!
Ni un pedazo de tabaco
Le dan al pobre soldao,
Y lo tienen, de delgao,
Más ligero que un guanaco.

 


 

133

Pero qué iba a hacerles yo,
Charabón en el desierto;
Más bien me daba por muerto
Pa no verme más fundido:
Y me les hacía el dormido
Aunque soy medio despierto.

 


 

V


134

Yo andaba desesperao,
Aguardando una ocasión
Que los indios un malón
Nos dieran, y entre el estrago
Hacérmeles cimarrón
Y volverme pa mi pago.

 


 

135

Aquello no era servicio
Ni defender la frontera;
Aquello era ratonera
En que sólo gana el juerte:
Era jugar a la suerte
Con una taba culera.

 


 

136

Allí tuito va al revés;
Los milicos son los piones,
Y andan en las poblaciones
Emprestaos pa trabajar;
Los rejuntan pa peliar
Cundo entran indios ladrones.

 


 

137

Yo he visto en esa milonga
Muchos Jefes con estancia,
Y piones en abundancia,
Y majadas y rodeos;
He visto negocios feos
A pesar de mi inorancia.

 


 

138

Y colijo que no quieren
La barunda componer;
Para eso no ha de tener,
El Jefe que esté de estable,
Mas que su poncho y su sable,
Su caballo y su deber.

 


 

139

Ansina, pues, conociendo
Que aquel mal no tiene cura,
Que tal vez mi sepoltura
Si me quedo iba a encontrar,
Pensé mandarme mudar
Como cosa más sigura.

 


 

140

Y pa mejor, una noche
!Que estaquiada me pegaron!
Casi me descoyuntaron
Por motivo de una gresca:
!Ahijuna, si me estiraron
Lo mesmo que guasca fresca!

 


 

141

Jamás me puedo olvidar
Lo que esa vez me pasó;
Dentrando una noche yo
Al fortín, un enganchao,
Que estaba medio mamao,
Allí me desconoció.

 


 

142

Era un gringo tan bozal,
Que nada se le entendía,
!quién sabe de ande sería!
Tal vez no juera cristiano,
Pues lo único que decía
Es que era pa-po-litano.

 


 

143

Estaba de centinela
Y por causa del peludo
Verme más claro no pudo,
Y esa jué la culpa toda:
El bruto se asustó al ñudo
Y fí el pavo de la boda.

 


 

144

Cuando me vido acercar:
-Quien vivore...?- preguntó;
-Que viboras?-, dije yo.
-!Ha garto!-, me pegó el grito,
Y yo dije despacito:
-!Mas lagarto seras vos!-

 


 

145

Ahi no más, !Cristo me valga!,
Rastrillar el jusil siento:
Me agaché, y en el momento
El bruto me largó un chumbo;
Mamao, me tiró sin rumbo,
Que si no, no cuento el cuento.

 


 

146

Por de contao, con el tiro
Se alborotó el avispero;
Los Oficiales salieron
Y se empezo la junción;
Quedo en su puesto el nación,
Y yo fí al estaquiadero.

 


 

147

Entre cuatro bayonetas
Me tendieron en el suelo;
Vino el mayor medio en pedo
Y allí se puso a gritar:
-!Pícaro, te he de enseñar
Andar reclamando sueldos!-

 


 

148

De las manos y las patas
Me ataron cuatro cinchones;
Les aguanté los tirones
Sin que ni un !ay! se me oyera,
Y al gringo la noche entera
Lo harté con mis maldiciones.

 


 

149

Yo no sé porqué el gobierno
Nos manda aquí a la frontera
Gringada que ni siquiera
Se sabe atracar a un pingo.
!Si creerá al mandar un gringo
Que nos manda alguna fiera!

 


 

150

No hacen más que dar trabajo,
Pues no saben ni ensillar;
No sirven ni pa carniar:
Y yo he visto muchas veces
Que ni voltiadas las reses
Se les querían arrimar.

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